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Sobre la transformación de Europa en Eurabia y la Tercera Yijad

La crisis de los marinos británicos

Posted by Demosthenes en 8/abril/2007

La forma en que se ha desarrollado esta crisis ha constituido la victoria diplomática y propagandística más rotunda posible para Irán, y la más fácil. Se engañan quienes piensen que las casi inexistentes acciones diplomáticas llevadas a cabo desde fuera de Irán influyeron en lo más mínimo en el desenlace, incluyendo al primer ministro Blair, quien parece esforzarse en pasar a la historia como el jefe de gobierno británico más fácil y digno de olvidar. Todo fue planeado como un montaje propagandístico desde el principio e Irán ya tenía planeado acabar soltando a los marinos desde antes de capturarlos. Ahora exige que Gran Bretaña haga otro «gesto de buena voluntad». Con ello no se refiere a secuestrar a militares iraníes, sino a permitir que Irán fabrique armas nucleares –como si Gran Bretaña estuviera haciendo algo para impedirlo–; ya se sabe, relativismo cultural, a distinta cultura distinto concepto de «gesto de buena voluntad».

Ya que el gobierno británico no pensaba mover un dedo, lo mejor que podía haber hecho es mantener la boca lo más cerrada posible para no hacer el sangrante ridículo que ha hecho. Los marinos habrían sido liberados igualmente y Blair habría perdido sólo la dignidad estrictamente necesaria para salir del paso como quería, deshonrosamente. Lo único que habría podido evitar que los marinos fueran liberados es que ellos mismos se hubieran mantenido en su sitio y no se hubieran prestado a la manipulación del gobierno iraní, pero se prestaron, lo cual no sorprende hoy en día. Lo cual no quiere decir que no sufrieran algún tipo de «presión psicológica» como mantienen, pero claro, una presión que le habría parecido vacaciones pagadas a un prisionero del Viet Cong. Aunque Irán practique rutinariamente la tortura, ésta no podía estar en el plan A precisamente porque pretendían exhibir y liberar a los prisioneros.

El balance de las conclusiones que podemos extraer es abrumadoramente negativo. En primer lugar y por encima de todo, hemos confirmado que Occidente se resiste a hacer el más mínimo de los sacrificios para defender nada, o dicho de otra forma ya casi nada merece la pena para Occidente: de ser el faro del mundo ha pasado a ser nihilista. Esto no es nuevo, como tampoco lo es que haya elementos, por ejemplo ciertos medios de comunicación, que no sólo aboguen por dejarse avasallar por el ascendente nazismo iraní –y no estamos hablando de una república bananera sino del estado más peligroso de la acualidad, tanto por lo que hace como por la morbosa ideología que lo impulsa–, sino que en el fondo están fascinados por él, y consciente o inconscientemente ansían que la cultura política occidental sea revisada desde la raíz.


Publicado en paralelo en DOCE DOCE.

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