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Sobre la transformación de Europa en Eurabia y la Tercera Yijad

Prologo a la Tesis de Pirenne (III)

Posted by Lawrence of Eurabia en 3/febrero/2007

Este es el tercer articulo de la serie sobre la Tesis de Pirenne: El Imperio Romano no fue destruido por las invasiones germanicas sino por la fulminante irrupcion del Islam en la cuenca mediterranea.

En cada post se ha pretendido demostrar paso a paso dicha tesis:

En el primer post demostrabamos que el Imperio Romano sobrevivio a las Invasiones Barbaras, politicamente en forma del Imperio Romano de Oriente, culturalmente en forma de la Romania.

En el segundo post, explicabamos como el Islam provoco el colapso economico y cultural de la Romania Europea al destruir los vinculos con Oriente, y como la Cristiandad Romana se vio reducida a las tierras barbaras del Europa Noroccidental.

En este tercer post de la serie, vamos a explicar lo que sucedio con el 80% del Imperio Romano de Oriente que sucumbio bajo el yugo de las hordas del Islam, y cual fue el efecto de los barbaros beduinos del desierto sobre la muy superior cultura de la Cristiandad Romana.

3 respuestas hasta “Prologo a la Tesis de Pirenne (III)”

  1. Fingolfin said

    El imperio romano primero se rompio desde dentro, por su interior dejo de circular la sangre que es necesaria para mantener un imperio. Los embites del islam son puramente anecdoticos, la invasion de la peninsula iberica por ejemplo desde mar no puede ser sino sintomatico de una organizacion politica pauperrima.

    La causa del declive Romano no esta en las invasiones ni barbaras ni musulmanas, sucede que los que tienen sida mueren de catarro.

    Solo me hace falta leer el Coran para darme cuenta de lo nociva que es esa religion, pero tampoco es el causante de todos los males del mundo, no es mas que un catarro. Y mucho menos justifica todo esto la guerra de EEUU a Irak, como es racional.

    Lo que sucede es que nuestro organismo esta enfermo, una enfermedad del espiritu. Curarse del catarro esta bien y es necesario y con webs como esta aportais vuestra energia a tal efecto y es de agradecer.

    Nuestro organismo a sido infectado con algun virus, un virus que afecta a la mente y que se propaga a traves de la publicidad y de los medios de comunicacion y que ha llegado a controlar incluso las acciones que realizamos, al incidir sobre la psicologia de la masa. Esa es la verdadera enfermedad.

    Los que creemos que la clase gobernante es necesariamente inteligente asumimos que las decisiones que se toman en el mundo, lo que se permite y lo que se castiga no son obra de una panda de inconscientes o hipocritas, sino de personas que conocen perfectamente las consecuencias que de sus decisiones de deriban. Por ello si turquia entra en la Union no es porque los que tengan la potestad de decidirlo ignoren las consecuencias, es porque justamente lo saben.

    Os invito a que intenteis ver las cosas desde una perspectiva mas elevada, si es que no lo haceis ya.

    Saludos.

  2. vicenc said

    Estoy de acuerdo con Fingolfin. La noción que el islám (o los germanos) haya(n) destrozado Roma es ridícula. El islám apaerció en la arena casi 400 años después de que la crisis civilizatoria de la antigüedad entraba en su fase álgida, la de los «emperadores militares». Ni Toynbee ni Spengler ni Gibbon ni nadie ha jamás seriamente propuesto que Roma había sido destrozada desde fuera.

    Y también en esto tiene razón Fingolfin, que la putrefacción del cuerpo social antiguo se asemeja mucho a la del occidente moderno. Relajamiento moral, individualismo irrefrenado, pueblos acorbadados, exhaustos moralmente por las dos guerras mundiales («púnicas»), y, no hay que olvidar esto nunca, el reemplazamiento de la vida y economía local por una global, la vida autodeterminada por un Estado-monstruo, de los pueblos orgánicos por «poblaciones». Hay que estudiar la legislación, economía y estructura social de último medio milenio de la historia romana para darse cuenta que hemos entrado también en la recta final de nuestra cultura. Querer salvarla empleando el Estado conduce directamente a la esquizofrenia, como era el caso de Hitler, Mussolini, y, me da pena decirlo, Franco (¡Stalín y el comunismo ruso, al contrario, son OTRA cosa enteramente!).

    Lo que el islam pisó, ya eran trizas. Lo hizo para poco después seguirles la pista a los antiguos, hasta la noche de la pimitividad tribal que hoy se está sacudiendo bajo los impactos centenarios de un occidente que, tal los asirios, tal la república romana, se infla al exterior en la medida que está sangrando al interior.
    Roma tuvo la suerte que en occidente lo ocuparon los sobrinos de aquellos germanos de Danubio que fundaron Grecia; queda por ver si tendremos suerte parecida.

    Lo que Spengler mantuvo hasta el fin de su vida era que el «tercer milenio será el de rusia». Es decir de la única y última población euro-asiática que no ha pasado por el proceso de alta civilización, en esto parecida a los germanos en los tiempos de Cicerón.

    Hay que verlo, claro. No hay mucho elemento para el optimismo. En todo caso, no viviremos ninguno de nosotros lo bastante para ver este viraje de Rusia, si es que se produce.

    ¿Dónde deja esto a nosotros? Nosotros tenemos que «completar» occidente, darle su forma final, forma en la que puede sobrevivir – hibernar – en forma encapsulada para, en otros días y bajo otros soles, dar nuevo fruto. Las tareas son concretas – limitar el islam a su territorio e, idealmente, destrozarlo, por lo menos como ideología. Conquistar el espacio. Terminar nuestras grandes labores finales, la teoría de la economía, la tecnología, el sistema científico. Construir una entidad política imperial que pueda servir como exo-esqueleto a nuestros viejos pueblos; el poder llamado a esto son los vencedores de la segunda guerra «púnica», los EEUU.
    Como naciones europeas, estabilizar el «limes» y buscar un arreglo con el imperio nascente.
    Como españoles, vivir como siempre hemos vivido – al filo de la espada, de la historia, con heroismo, con amor, y sin preocuparnos demasiado. Que hay asuntos de rey (gobierno), y asuntos de Dios; demos al primero los medioa que necesita para defendernos (o un balazo, si no lo hace) y al segundo nuestra confianza.
    Como individuos, tener hijos, claro. Sin hijos, no hay futuro alguno. Si no apuestas, no puedes ganar.

    ¡Que esto, chicos, es historia en plena evolución, y nosotros estamos en medio de las cosas! Peor cosas hay.

  3. Fingolfin said

    Muy claro Vicenc.

    Ser previsor para con el futuro es todo un ejercicio, pero la evolucion de los acontecimientos viene determinada por una inercia, y en base a esta inercia podemos ser previsores en cuanto al futuro. La inercia natural de los acontecimientos puede variar lentamente o en un choque que requiere la liberacion de gran energia. Cuando la inercia natural de los acontecimientos varia muy lentamente se sufre el riesgo de no frenar a tiempo.

    saludos

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