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Al-Sadr abandona el gobierno… porque se lo ordena Ahmadineyad

Posted by Demosthenes en 30/noviembre/2006

Vale que Muqtada al-Sadr sea un terrorista, vale que monte una guerra civil, y vale que el ejército español se sentara a negociar con este elemento y eso en tiempos de Aznar (O Spain, Spain!). Pero que me tenga despierto a estas horas, eso ya no tiene nombre. Bueno, al grano:

El grupo liderado por el chií Muqtada al Sadr ha decidido retirarse del Gobierno [iraquí] de unidad nacional dirigido por Nuri al Maliki. […]

Este grupo, al que se atribuyen numerosos ataques terroristas contra suníes y contra las tropas de la fuerza multinacional desplegada en Irak, manifestó que su salida del Gobierno se produce ante la «provocación» que supone la reunión anunciada entre Bush y Maliki, aunque […] no es la primera que se produce entre ambos, tanto en Washington como en Bagdad.

La excusa de al-Sadr por tanto es poco creíble, pero aun así sólo podríamos especular sobre la razón de la maniobra. Pero si atendemos al momento escogido y comparamos la maniobra con otra muy determinada, las probabilidades de estar equivocados se reducen.

Tenemos que en el Líbano los ministros «prosirios» incluyendo los de Hizbollah (la alianza entre Siria e Irán es todo lo cercana que puede ser entre dos naciones, aunque Irán tiene mayor peso y es quien controla a Hizbollah y hasta cierto punto a la propia Siria que es por así decirlo su vasalla) abandonaron hace poco el gobierno, tras lo cual amenazaron con un golpe de estado si no se formaba un «gobierno de unidad nacional»; expresión también usada por Hamas y que en este caso se traducía en aumentar la presencia prosiria en el gobierno. Los heroicos «antisirios», mayoritarios, les ofrecieron aumentarla en gran medida pero, bien porque a los prosirios no les pareció suficiente, o bien porque tenían pensado hacerlo de todas formas, rompieron las negociaciones y comenzaron a amenazar con un golpe de estado y con tomar las calles. Se llegó a decir que si el gobierno no se rendía y abría paso a la revolución, sufriría un «golpe decisivo» que lo haría caer. Días después un ministro antisirio cristiano era asesinado por un grupo llamado «Combatientes para la Unidad y Libertad de Al-Sham [la Gran Siria]», que seguramente no existe en sí sino que es una mera pantalla para agentes de Irán o Siria como Hizbollah o Amal, quienes han negado estar implicados y han restado importancia al asesinato.

Ahora volvamos a Iraq. Tenemos coincidencia temporal entre los sucesos del Líbano e Iraq. Tenemos en ambos casos conexión con Irán (y con Siria que no es sino su perra faldera y que ayuda tanto a Hizbollah y otros grupos libaneses como a la insurgencia iraquí). Y la táctica inicial es calcada, la dimisión de los ministros de una facción, de confesión chiíta en ambos casos. A la luz de estos hechos yo predigo que los sucesos en Iraq se van a desencadenar exactamente igual que en Líbano. A saber, al-Sadr comenzará a usar un discurso que deslegitime al gobierno por el hecho de que él ha dejado de tomar parte en él –por voluntad propia–, porque su presidente se reúne con Bush, o por lo que se invente. De hecho ya ha dicho que la reunión entre Maliki y Bush es «una infracción de los derechos constitucionales» (?). Al menos podría haber dicho que las dimisiones se deben a la ocupación, que puede ser entendida como un atropello mayor que el hecho de que se reúnan los jefes de gobierno de dos naciones cualesquiera que ya se han reunido antes; pero claro, eso no justificaría que las dimisiones ocurrieran justo ahora –justo después de los sucesos en el Líbano.

Después del discurso deslegitimador e incendiario vendrán las amenazas de tomar las calles, de atentados, y de golpe de estado. Y después vendrá la realización de esas amenazas. Y todo esto, afirmo, en Iraq y en el Líbano simultáneamente, no será espontáneo sino que seguirá los planes trazados en Irán por Ahmadineyad. Quien mientras tanto negará toda responsabilidad sin cohibirse en declarar su apoyo a Hizbollah y al-Sadr, pero se presentará pacíficamente como el mediador necesario, «si quieres resolver el problema tienes que hablar conmigo». Cuando el verdadero problema es Irán, más de lo que fue Saddam Hussein porque ha alcanzado mayor poder e influencia, y porque está fabricando bombas nucleares. Pero los líderes mundiales, también Bush, no se enteran de nada y comparado con ellos Chamberlain es indistinguible de Churchill.


Publicado en paralelo en DOCE DOCE.

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