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Antonio Banderas, analista internacional

Posted by Manning en 19/mayo/2006

Jesús Quintero recuperó en su programa del pasado miércoles la entrevista que le hizo a nuestro actor más internacional, Antonio Banderas.

No vi en su día el programa de El Loco de la Colina, al que, por otra parte, no sigo con frecuencia. En la citada entrevista, el intérprete malagueño narró ante las cámaras su cena con el anterior presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Como buen progre, no desaprovechó la ocasión de arremeter contra Israel, y más concretamente contra Ariel Sharon.

Banderas insistió en la falaz interpretación de que fue la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas la que provocó la segunda Intifada sobre Israel. No voy a entrar en el hecho de que la Explanada es un lugar sagrado no sólo para los musulmanes, sino también para los judíos, ya que ahí se levantaron los dos templos de Jerusalén mucho antes -huelga decirlo- del surgimiento del Islam.

Lo cierto es que la Intifada estaba planeada antes de la visita de Sharon, según reconoció Imad Faluji, por entonces ministro de Comunicaciones de la Autoridad Palestina.

Cierto es que Banderas tiene poca culpa por ignorar este hecho: primero, porque este tipo de información aparece comúnmente velada por los medios de comunicación occidentales, preocupados como están en culpar a Israel de todos los males de Oriente Medio; segundo, porque Banderas es un actor, no un periodista o experto en cuestiones internacionales (y ya hemos visto que periodistas y expertos desempeñan su labor de manera poco diligente).

Banderas no es un experto, pero tiene el derecho a expresar su opinión, se me reprochará. ¡Por supuesto! Pero no a partir de premisas o hechos adulterados, cuando no manifiestamente falsos.

Pero como Antonio Banderas, además de actor, es un izquierdista -características que en España aparecen indefectiblemente unidas- explicó a Quintero su preocupación por cómo se ejerce el poder en la Casa Blanca. Como en una película de Oliver Stone, Banderas dejó entrever que Clinton estaba condicionado por oscuros poderes que actuaban entre bambalinas. Por lo visto, el actor preguntó al presidente norteamericano el papel que desempeñaba Sharon en la crisis de Oriente Medio. Algunos de los presentes, -siempre según Banderas- le miraron con una expresión sañuda ante la cuestión formulada por el malagueño. Clinton salió por la tangente:

-Vamos a cenar, vamos a cenar.

Uno se pregunta qué pinta el mentecato de Banderas con preguntas como ésta. Pero la cosa no acabó con la diplomática elusión del presidente demócrata. Más tarde, Clinton llevó aparte a Banderas y le confesó algo así como que la culpa de todo lo que estaba ocurriendo la tenía, efectivamente, Ariel Sharon. Banderas no reveló si en ese breve momento de intimidad el mandatario estadounidense le obsequió con algún resto biológico al más puro estilo Lewinsky. Dado el carácter de oscura confesión con la que narraba el asunto a Quintero, nada es descartable.

El caso es que Banderas, además de propinar un nuevo golpe a Sharon -tras la falsedad de la provocación de la Explanada de las Mezquitas- aprovechaba para alimentar las tesis conspiranoicas: hizo una reflexión, por llamarla de algún modo- sobre el ejercicio del poder. ¿Cómo, -se preguntaba el orate- un hombre tan poderoso estaba tan condicionado por extraños poderes que no podía hacerle esa confesión en su propia casa? Banderas no lo dijo, pero sospecho que aludía al incalculable poder del sionismo internacional o algo así.

Lo que yo me pregunto es si, en primer lugar, Banderas dice la verdad. Clinton no tenía una buena opinión de Arafat, al que culpaba del fracaso de Camp David. Clinton sabía con certeza -estuvo allí- quién rechazó la paz. Si Banderas no miente, me inclino a creer que Clinton -un gran mentiroso, por cierto- debió de pensar algo así como "vamos a alegrar la oreja de este gilipollas".

Sea como fuere, Banderas cumplió ante Quintero su papel de progre concienciado en un doble sentido: lanzó la mentira grosera sobre Sharon y dejó caer cierta ilegitimidad sobre el poder de la Casa Blanca.

Publicado en paralelo en Más tontos que ventanas.

3 comentarios para “Antonio Banderas, analista internacional”

  1. Yo creo que Clinton se dijo: “Éste es más tonto que yo, que ya es decir.” Desde luego si tuvieras un ranking de tontos en tu blog, Banderas habría hecho méritos para aspirar a la palma.

    Por cierto, me negaré a llamar “Explanada de las mezquitas” al Monte del Templo.

  2. AMDG said

    Es realmente increíble ver a un actor sentando cátedra en cuestiones de politica internacional… y a la gente creyéndoselo.

  3. Ja, ja,ja, buenísimo, Manning.

    Pero bueno, después de ver a George Clooney diciendo que la matanza en Sudán es de hace 2 años y que los US Marines deven intervenir…. me espero cualquier cosa 😉

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